En uno de sus innumerables avances tecnológicos en el afán por mantenerse en el primer puesto en armamento militar del mundo, el Departamento de Defensa de Estados Unidos sometió al primer avión hipersónico de la historia a unas duras pruebas entre la que se encontraba una travesía por el Océano Pacífico a unos mareantes 5.793 kilómetros por hora.
El bautizado como X-51A WaveRider fue exitósamente liberado del bombardero con el que viajaba para, a tan solo 16 segundos de desprenderse, ser detectado desde la central un fallo en la aleta de control de la aeronave.
“Es lamentable que un problema tan ridículo nos impidiese de una manera tan temprana abortar el vuelo antes incluso de poder encender el motor encargado de generar la velocidad hipersónica en el aparato. En las pruebas preliminares realizadas, todos nuestros estudios realizados al milímetro demostraron que las condiciones eran propicias para que el vuelo fuese un rotundo éxito.”, dijo Charlie Brink, encargado del proyecto del X-51A.
En los primeros testeos del prototipo durante el año 2010, la fase alfa del proyecto consiguió que el avión alcanzase una velocidad de Mach 4,88 algo más de cinco veces la velocidad del sonido. Incluso de haberse producido con éxito, el avión se habría destruido tras sumergirse (después de los 4 minutos de vuelo que tenían estipulados) en el mar, para continuar desarrollando mejoras a fin de afianzar el proyecto.
Un avance más en la carrera de la NASA y el Pentágono por conseguir que en un futuro próximo los misiles adquieran esta velocidad para no dejar tiempo de reacción al enemigo.
